martes, 11 de diciembre de 2018
Sobre los plagios en las tesis
Toda tesista universitario tiene que tener un asesor el cual idealmente debe ser un especialista en el tema, conocedor de la bibliografía relevante y haber leído la tesis para las correcciones y recomendaciones del caso.
Que una tesis contenga plagios, esté mal hecha y haya sido aprobada significa que el asesor del tesista e incluso el jurado no han cumplido su tarea, simplemente la han aprobado para salir del paso, lo cual demostraría que no les interesa hacer una labor académica seria. O peor, sería el colmo que un grupo de profesionales, magísteres o doctores sean sorprendidos por alguien que aún no lo sea.
Cualquier docente con ojo entrenado puede sospechar que tal o cual párrafo no ha sido producto de inspiración divina sino del “copia y pega”. En la actualidad hay programas computarizados especializados para detectar los plagios. Y, por supuesto, se puede usar cualquier buscador de Internet para saber si algún párrafo ha sido copiado de alguna fuente digital y pegado en el trabajo del tesista.
Furia asesina
Como sabemos, la violencia es dañar a alguien o algo vivo o no. Hay diferentes tipos y grados de violencia: física o psicológica, política, económica, religiosa, ocasional o reiterativa, autoinflingida, accidental, etc.
Hay violencia en la naturaleza cuando los depredadores cazan, hieren, matan y se comen a sus víctimas, o cuando se producen terremotos, tsunamis, tornados, fuegos forestales, etc. que destruyen y hasta ocasionan muerte. Y, por supuesto, la hecha por las personas.
Sobre la violencia humana que termina en muerte podemos decir lo siguiente:
En primer lugar, todos somos capaces de violentarnos ante las agresiones, ocasionales o simultáneas, pero no todos reaccionamos desproporcional o hasta criminalmente, eso depende de nuestra personalidad y capacidad de resistencia y respuesta.
En segundo lugar, para matar a otro ser humano, dentro o fuera del hogar, hay que dejarse llevar por la frustración, la codicia, la envidia y el odio.
En las calles, hay delincuentes avezados, que por poco o mucho dinero, matan cobarde e inmisericordemente a sus desaventajadas víctimas innecesariamente o por mero placer sádico usualmente con alguna arma de fuego. En cambio, los militares, policías y guardias privados son entrenados para enfrentar al enemigo y eliminarlo solo cuando sea necesario sobre todo para proteger a posibles víctimas o en defensa propia.
En tercer lugar, para poder disparar contra otro ser humano hay que poseer un arma obtenida legal o ilegalmente. Para comprar un arma lícitamente se tiene que pasar exámenes psicológicos como los pasados por más de un homicida y al parecer son muy limitados e imperfectos. Y si algún delincuente quiere obtener un arma sin examen alguno le basta con comprarla en algún “mercado negro”.
En cuarto lugar, nuestro país, no solo está en pos de ser parte del llamado mundo desarrollado debido a su creciente Producto Bruto Interno, sino que con los terribles y reiterados asesinatos cometidos por ladrones y sicarios, Lima y Trujillo están subiendo puestos en el infame grupo de las ciudades latinoamericanas más peligrosas.
En quinto lugar, para detener estos ataques violentos contra la vida de los ciudadanos es necesario que el gobierno idee y ejecute un plan de prevención y respuesta incluso militarizado.
En sexto lugar, para que no se repitan estos luctuosos sucesos debemos organizarnos, levantarnos como sociedad para reclamar la acción preventiva y punitiva del Estado, buscar cambiar nuestra educación, etc. en pos de mejorar nuestra calidad de vida y luchar por tener una sociedad más justa y equitativa.
Y en séptimo lugar, los medios masivos de comunicación tienen la gran oportunidad y responsabilidad de enseñar o no valores que promuevan el respeto y la dignidad y no lo contrario, que conlleva a la violencia, atraso y muerte.
Sino buscamos resolver nuestros problemas, no saldremos de nuestra decadencia y estamos destinados a que más asesinatos de hombres, mujeres y niños se repitan.
(Actualizado 3.3.24).
Maltrato animal y violencia humana
Está muy claro que en la tradicional corrida de toros, el animal es herido por el picador, los banderilleros y el torero antes de que lo mate o intente hacerlo, pudiendo el matador quedar lesionado o muerto en el intento.
Corridas alternativas, donde no se hiere ni mata al toro, ya existen en las islas Baleares (España), Texas y California (EEUU), Camargue (Francia) y Chacas (Áncash).
¿Hay una gran diferencia entre el disfrute del maltrato hacia los animales y el de la violencia contra nuestros semejantes que no pueden defenderse? La violencia no se detendrá con marchas y discursos, si los medios, las autoridades y la sociedad en general siguen rindiéndole culto a la muerte, al fomentar la discriminación injusticia, la desigualdad y el abuso así como la cosificación de las personas y la desvaloración de la vida.
martes, 31 de diciembre de 2013
Sobre la difamación
La difamación es según la RAE, la “acción y efecto de
difamar”, esto es, “desacreditar a
alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y
fama”.
Este fenómeno se puede ver desde diferentes ángulos: moral,
psicológico y legal. El difamador se muestra a sí mismo como alguien que no
valora a los demás—a quién denigra, al público al cual trasmite su difamación
y, claro está, a sí mismo al realizar tal acción--, les comunica mentiras,
tergiversaciones de la realidad con frustración, despecho, envidia, resentimiento
y/u odio. Quien difama puede ser una persona de mucha o poca cultura, inteligencia
e imaginación, con un gran o poco potencial o capacidad pero al difamar se puede
mostrar como un digno autor de una conspiración delirante o de una novela cursi
barata, proyectando en quien difama sus más bajas pasiones o manías (ambición
desmedida de poder o dinero, lujuria inconsumada, mitomanía, etc.).
Ahora bien, el difamado puede optar por no responder o hacer
caso a las bajezas de quien lo difamó subestimándolo, considerándolo un triste personaje, un pobre diablo, u optar por entablarle
una demanda legal por posibles daños morales, psicológicos, laborales o aun económicos
que le pudo acarrear las difamaciones. Es necesario enfrentar al difamador
puesto que sus mentiras o medias verdades se propagan y pueden ser aceptadas
por gente ingenua o que simplemente desconoce los hechos y las pruebas que
desmienten categóricamente al infame denigrador.
Y así, recién cuando reciben una dura pena (que puede
implicar el encierro carcelario) algunos difamadores se muestran arrepentidos.
Otros castigos solo llegan a multas o prisión suspendida.
La difamación oral puede ser hecha en presencia de varias
personas, en un lugar público, o divulgada por los medios de comunicación
convencionales (radio, TV) o digitales, si es escrita puede ser anónima, con
pseudónimo o no, a través de diarios, folletos, volantes, Internet o redes
sociales.
Puede ser contra un rival político, un (ex) jefe, (ex)
compañero(s) de trabajo, la ex pareja (cónyuge o no) o alguien que simplemente le
pretendía pero que le rechazó. Incapaz de superar su frustración el difamador
simplemente “patea el tablero” mostrándose infantil y engreído.
¿Se puede difamar instituciones y organizaciones? Sí, pero
en este caso el que se le considere o no delito depende de la legislación de
cada país. Por ejemplo, aun se castiga la difamación contra la religión (la
blasfemia) en algunos países donde impera la teocracia.
¿Cómo prevenir las difamaciones? Es difícil eso ya que al
ser producto de las bajas pasiones de quien las comete, no se sabe en qué
momento o quiénes las producirán. Mas una vez realizadas ya se sabe la calidad
de gente de quienes muchas veces se presentan disfrazados de corderos.
Lo que sí se puede hacer es hacer uso del pensamiento
crítico para no aceptar cualquier cosa como verdad por más simpática que nos
caiga la persona difamadora. Puesto que así como hay que dudar de seres o
fenómenos de los cuáles no tenemos la prueba o la certeza que existan, tampoco
tenemos la seguridad de que quienes se presentan con algo o mucho de carisma no
tengan un trauma o un fracaso no superado, que en determinadas circunstancias
puede aflorar.
Por desgracia, no todos han sido expuestos al pensamiento
crítico o no se ejerce éste en todos los ámbitos de la vida. Y así como los
buenos ejemplos son dignos de imitar, hay difamadorcillos que imitan caricaturescamente
las injurias de los enanos morales a quienes consideran superiores a ellos, y que admiran o que los usan astutamente
para que divulguen sus ataques.sábado, 4 de mayo de 2013
El racismo en el Perú
Ya sea en la casa, el colegio, el transporte, etc. hay peruanos, chicos y grandes, hombres y mujeres, que se expresan de sus congéneres de distinto color de piel llamándolos sea de forma insultante o agresiva: “Serrano, indio, chola, negro, zamba, chino, chuncho, blancona de m…, etc.” o también de forma “cariñosa” o diminutiva: “cholito”, “zambito”, “chinito”, “blanconcita”, etc.
Los peruanos se inician en el racismo en casa cuando sus padres les impiden a sus hijos juntarse con niños distintos a ellos o peor aún los mayores se refieren a tales menores despectiva y despreciativamente. Ya en el colegio los pequeños iniciados en el racismo por sus progenitores repiten lo aprendido. Luego lo hacen abierta o solapadamente en la universidad o instituto y después en el centro de trabajo.
La publicidad y la programación en los medios son racistas cuando nos presentan estereotipos raciales y estéticos, distintos al predominante en el Perú, como los más deseados a ser alcanzados. Peor aún en los concursos de belleza difícilmente ganará una chica con rasgos andinos--aunque una de facciones negroides ya ganó, pero su reinado fue efímero.
¿No vemos todos los días en la televisión pública o privada presentadores de cierta predominancia racial? ¿Son mayoría las recepcionistas de facciones cobrizas en las instituciones estatales o empresas particulares? ¿No es acaso racismo el no promover una educación que incluya la lengua y la cultura autóctonas? ¿No es racista no fomentar, ya desde la conquista española, una vida digna para la mayoría de los peruanos, especialmente los del interior del país?
Entonces si en verdad no deseamos ser un país racista, discriminador, privilegiador de unos y despreciativo de otros debemos empezar por cambiar nuestra educación, nuestros valores, lo que vemos y oímos en nuestros medios de comunicación, nuestro lenguaje, nuestra manera de relacionarnos los unos a los otros. Porque no solamente hay discriminación racial sino que además existe una de tipo social y económica donde ya no es solo el color de piel lo que es más importante: uno vale más cuanto más dinero tenga y cuentan más las recomendaciones de los conocidos que las propias capacidades.
Peor aún: es más grave que el racismo cuando se atenta contra la dignidad y los derechos humanos al explotar al prójimo haciéndole trabajar más de 8 horas diarias sin reconocerle las horas extras ni sus beneficios laborales, pagándole sueldos de hambre o demorar semanas y meses en hacerlo, no considerarlo un igual, un ser humano.
(Tomado de http://www.facebook.com/notes/manuel-abraham-paz-y-mi%C3%B1o/el-racismo-en-el-peru/637286496287290)
martes, 20 de octubre de 2009
Sobre el Aborto
El primer aborto por necesidad e ignorancia, el segundo por estupidez,
el tercero por maldad.
Anónimo

El problema fundamental del aborto –la obstrucción del desarrollo o la eliminación del embrión o feto dentro del vientre materno– puede resumirse en que si su práctica adrede implica intrínseca o fácticamente el asesinar o no (1) a un ser humano o a una persona. Para ello es menester tener una concepción de lo que es la vida humana. Para algunos ella empieza justo en la concepción, en la unión del espermatozoide con el óvulo, para otros cuando el feto adquiere ciertas características humanas –cuando su sistema nervioso emite ondas cerebrales, por ejemplo–.
Pero así como una semilla no es una planta, o un huevo no es un pollo, un niño no es un adulto. Sin embargo, el óvulo fecundado tiene la capacidad de ser una mórula, ésta un embrión, éste un feto que podría nacer como bebé.
Diremos que quienes quieren realizarse un aborto de sean deshacerse del futuro ser por venir, por cuestiones netamente prácticas, ya que lo consideran un problema o una traba, sea para (poder) seguir estudiando o trabajando, para contraer matrimonio y sus respectivas responsabilidades más tarde, o simplemente para continuar «gozando» de la vida, divirtiéndose sin casarse por obligación. Esto es, no se quiere al nuevo ser, no se desea tenerlo y de ahí se plantea la libertad y el derecho de elección a ser madre o no. Pero esto dicho así, de una manera tan simple, implica otras cosas. Hay quienes sí quisieran que el embarazo continúe, tener el hijo y que les gustaría ser padres, pero se sienten muy inseguros por diversos problemas o carencias, sobre todo de índole económica o psicológica.
El aborto es simplemente una consecuencia de otras más: un embarazo no deseado, un compromiso emocional no querido, una responsabilidad que no se desea o puede asumir. Esto significa que se llega al embarazo y luego al aborto por haber tenido: a) relaciones sexuales de forma voluntaria y no haber usado anticonceptivos o usarlos no correctamente, o b) de manera involuntaria como producto de la fuerza y el abuso en una violación (2).
Ergo, se podría evitar el embarazo no deseado y por ende el aborto, en primer lugar, con una adecuada educación sexual realista y ética, dentro de la familia y en la escuela, que podría ayudar a prevenir embarazos no deseados en el futuro (pero una vez más, la pasión muchas veces domina la razón). Y para evitar los abusos sexuales, los padres deben proteger constantemente a las menores, nunca dejarlas con extraños, y aconsejar a las mayores (que ya saben de lo que se trata) a que sean cuidadosas con quienes se involucren.
Claro está, una sociedad educada, vital, moderna, equitativa y sincera –no ignorante, tanática, atrasada, pobre ni hipócrita– propiciará unas sanas y libres relaciones sexuales y no alentará, por un lado, la predominancia de la desigualdad, la miseria o el desempleo ni, por el otro, la aparición de violadores, degenerados, enfermos mentales o acomplejados, seres incapaces de iniciar o mantener una relación normal con una persona del sexo opuesto (aunque es inevitable que siempre haya algunos de los tales).
Anónimo

El problema fundamental del aborto –la obstrucción del desarrollo o la eliminación del embrión o feto dentro del vientre materno– puede resumirse en que si su práctica adrede implica intrínseca o fácticamente el asesinar o no (1) a un ser humano o a una persona. Para ello es menester tener una concepción de lo que es la vida humana. Para algunos ella empieza justo en la concepción, en la unión del espermatozoide con el óvulo, para otros cuando el feto adquiere ciertas características humanas –cuando su sistema nervioso emite ondas cerebrales, por ejemplo–.
Pero así como una semilla no es una planta, o un huevo no es un pollo, un niño no es un adulto. Sin embargo, el óvulo fecundado tiene la capacidad de ser una mórula, ésta un embrión, éste un feto que podría nacer como bebé.
Diremos que quienes quieren realizarse un aborto de sean deshacerse del futuro ser por venir, por cuestiones netamente prácticas, ya que lo consideran un problema o una traba, sea para (poder) seguir estudiando o trabajando, para contraer matrimonio y sus respectivas responsabilidades más tarde, o simplemente para continuar «gozando» de la vida, divirtiéndose sin casarse por obligación. Esto es, no se quiere al nuevo ser, no se desea tenerlo y de ahí se plantea la libertad y el derecho de elección a ser madre o no. Pero esto dicho así, de una manera tan simple, implica otras cosas. Hay quienes sí quisieran que el embarazo continúe, tener el hijo y que les gustaría ser padres, pero se sienten muy inseguros por diversos problemas o carencias, sobre todo de índole económica o psicológica.
El aborto es simplemente una consecuencia de otras más: un embarazo no deseado, un compromiso emocional no querido, una responsabilidad que no se desea o puede asumir. Esto significa que se llega al embarazo y luego al aborto por haber tenido: a) relaciones sexuales de forma voluntaria y no haber usado anticonceptivos o usarlos no correctamente, o b) de manera involuntaria como producto de la fuerza y el abuso en una violación (2).
Ergo, se podría evitar el embarazo no deseado y por ende el aborto, en primer lugar, con una adecuada educación sexual realista y ética, dentro de la familia y en la escuela, que podría ayudar a prevenir embarazos no deseados en el futuro (pero una vez más, la pasión muchas veces domina la razón). Y para evitar los abusos sexuales, los padres deben proteger constantemente a las menores, nunca dejarlas con extraños, y aconsejar a las mayores (que ya saben de lo que se trata) a que sean cuidadosas con quienes se involucren.
Claro está, una sociedad educada, vital, moderna, equitativa y sincera –no ignorante, tanática, atrasada, pobre ni hipócrita– propiciará unas sanas y libres relaciones sexuales y no alentará, por un lado, la predominancia de la desigualdad, la miseria o el desempleo ni, por el otro, la aparición de violadores, degenerados, enfermos mentales o acomplejados, seres incapaces de iniciar o mantener una relación normal con una persona del sexo opuesto (aunque es inevitable que siempre haya algunos de los tales).
Pero en países como el nuestro es obvio que muchas mujeres abortan empujadas por problemas económicos (en los industrializados, la vida de las madres, los hijos, la familia, de los seres humanos en general –e incluso la de especies en peligro– está protegida y asegurada, pero igual se puede abortar legalmente). Y no solamente las solteras o las estudiantes, sino también las casadas y con otros hijos buscarán el aborto como una medida desesperada ante sus limitaciones económicas. Son estas últimas las que han comprobado lo difícil y dura que es la tarea de traer un niño a este mundo a pesar de tener un marido a su lado. En un medio donde el nivel de vida es caro y donde a la vez los salarios y sueldos «decentes» escasean, mucha gente es empujada a vivir en la miseria y, por ende, a no disfrutar de una vida sana y normal.
En nuestra opinión, en sociedades como la nuestra donde el aborto es ilegal, éste es visto, por un lado, como el asesinato de un ser indefenso, o, por otro lado, como un «anticonceptivo» o «método de planificación familiar» drástico que conlleva toda una carga negativa y es la mujer quien la recibe sobre todo (el cigote, la mórula o el feto no es consciente de eso). Por ello, es indispensable y urgente una extensa y muy bien informada educación sexual para así llevar una adecuada y realista planificación familiar.
Pero desgraciadamente, la Iglesia Católica, la religión predominante en Iberoamérica, condena el uso de los métodos preventivos «artificiales» químicos o físicos pues intervienen en el uso natural del sexo «creado por Dios» para «la reproducción en amor» del género humano. Sin embargo, en la realidad:
• muchos son católicos por tradición más que por convicción (y así no siguen los preceptos papales);
• no siempre se tiene sexo y amor a la vez; y
• en la vida humana usamos mucho los artificios (3).
Conclusiones
Entonces podemos concluir que el sexo:
• es un tipo de reproducción por medio del cual se preservan las especies vivientes sean de tipo uni o pluricelular.
• mientras más compleja sea la especie más sofisticada será la manera de apareamiento.
• en el ser humano es variadísima su expresión justamente porque su conducta es mínimamente instintiva y máximamente aprendida.
• es por sí mismo tanto para hombres como mujeres una fuente de mero placer físico y psicológico pero también displacer cuando se le involucra con otras esferas de la vida.
• en los varones y las féminas puede aumentar o descender la intensidad del deseo que provoca dependiendo de las circunstancias –estímulos, edad, tabúes, costumbres, etc.–.
Notas
(1) Hablamos así pues en lo que se refiere a lo legal es relativo. Por ejemplo, en casi toda Europa, Canadá, EE.UU., Guyana, Uruguay y Argentina no es un delito abortar sea por enfermedad o por no desear al hijo o hija por venir y en Paraguay, Venezuela, Guatemala, el Perú y Costa Rica sí (salvo que la salud o la vida de la madre esté en riesgo).
(2) Y claro el aborto al ser delito en países como el nuestro se tiene que practicar furtiva y subrepticiamente, no pocas veces en malas condiciones y con ayuda poco profesional, sobre todo en aquellas mujeres que no tienen mucho respaldo económico.
(3) Incluso el Papa Juan Pablo II, cuando fue baleado, fue tratado con fármacos y se sometió a cirugía. Quizá en el presente siglo las mentes y las cosas cambien y la política eclesial acepte los métodos anticonceptivos no naturales, el sacerdocio femenino y los sacerdotes casados, en beneficio de sus seguidores.
La Iglesia debe adaptarse a la realidad pues, a pesar las actuales prohibiciones muchos católicos usan anticonceptivos artificiales, hay curas con mujer e hijos y se sabe de monjas que han dicho la misa y aun administrado sacramentos en lugares donde no había sacerdotes. En 1996, el papá Juan Pablo II reconoció la teoría de la evolución oficial y directamente. De esa forma, una vez más, respeta los descubrimientos de la ciencia al final de cuentas –al menos en ese aspecto–, cosa que no hacía en el pasado si iba contra sus dogmas, como es bastante conocido.
(Publicado originalmente en: Paz y Miño, Manuel Abraham: Cómo disfrutar mejor el sexo, el amor y el matrimonio. Lima: AERPFA, 1998).
domingo, 18 de octubre de 2009
Los problemas de la vida humana
La vida de los seres humanos es muy parecida y a la vez muy diferente a la de los otros seres vivientes. Como tales nos alimentamos para nutrirnos y desarrollarnos, nos protegemos de las inclemencias del clima, nos enfrentamos en ocasiones a depredadores (en nuestro caso incluso de nuestra propia especie), padecemos diversas enfermedades, nos reproducimos y, por supuesto, morimos.
No obstante, el cómo nos conducimos en la vida, la conducta humana, básicamente es aprendida y, por lo tanto, distinta a la de los animales. En ese sentido aprendemos casi de todo: la manera de comer, de caminar, de hablar, de relacionarnos con los demás y hasta de sentir. En cambio, los (otros) animales están programados genéticamente--producto de millones de años de evolución—para tener determinado comportamiento. Las aves se comportan como aves, los felinos como felinos, los canes como canes, los simios como simios (Claro está que se les puede enseñar algunas cosas limitadas o rutinas repetitivas y punto).
De otro lado, los seres humanos pueden llegar a tener un tipo de comportamiento destructivo o constructivo, en contra o a favor de la vida. Por supuesto que los demás animales también pueden llegar al canibalismo para sobrevivir (o cuando es más evolucionado por frustración). En el caso del hombre sabemos que muchas veces puede dañar a los demás por mero placer sádico.
Como seres capaces de razonar podemos ser muy conscientes de la finitud de nuestras propias existencias, capacidades y posibilidades. Y al mismo tiempo saber no sólo de nuestras virtudes morales, habilidades o capacidades positivas o constructivas sino también de nuestros defectos e incapacidades.
Lo ideal e idóneo sería ser adiestrados y enseñados desde muy temprano en los grandes problemas de la vida, o en todo caso aprender de nuestros errores y equivocaciones. Desgraciadamente general y normalmente no es así. Aprendemos dura y severamente a través de la experiencia, e incluso torpemente podemos seguir cayendo en el yerro. Muchas veces nos complace dañar a otros sino abierta, encubiertamente, pensamos o hablamos mal de ellos, nos acostumbramos a no mejorar como personas, dejamos de hacer el bien que podemos hacer, no compartimos lo que tenemos, nos duele que a otros les vaya mejor que a nosotros, malgastamos nuestro tiempo en necedades, discusiones vanas y relaciones infructuosas y hasta perjudiciales, mentimos o nos mienten, no vivimos la vida realmente como es, vivimos ilusionados pensando que si en esta vida no nos ha ido bien nos irá mejor en la otra, nos acostumbramos a practicar una serie de ritos mágicos y prácticas supersticiosas pensando que así las cosas nos saldrán mejor, dejamos de ser felices pudiéndolo ser, etc., etc.
Nuestra vida finalmente puede transcurrir más desgraciada que dichosamente al fin y al cabo. Pero téngase presente que no basta la voluntad propia ni la ajena para que la vida sea así o asá. Siempre hay otras circunstancias sociales favorables o desfavorables o aun naturales difíciles de controlar o que nadie puede hacerlo. Dependiendo de aquellas en las que estamos y de nuestro criterio personal podemos elegir seguir una carrera, conseguir un empleo, a quién tener a nuestro lado tanto sentimental como amicalmente, a qué credo religioso o político pertenecer, etc. No obstante que las sociedades son distintas, unas son más desarrolladas que otras, podemos elegir hasta cierto, a pesar de las limitaciones y carencias. No estamos condenados a la derrota y la infelicidad. No importa la edad, no importan los fracasos anteriores, mientras la vida continúe podemos elegir, podemos ser mejores de lo que somos hoy. Pero para eso hay que intentarlo diaria y esforzadamente, no basta con pensarlo o desearlo. Y si tenemos una guía racional, sería mucho mejor.
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