jueves, 25 de febrero de 2021

SOBRE LA EUTANASIA

Por

Manuel Paz y Miño, Lic. en Filosofía (UNMSM) y M.A. en Ética Aplicada (Universidad de Linköping, Suecia). 

(Última actualización 22.04.2024)

Con cada nuevo gran descubrimiento o avance cognoscitivo la ciencia nos da nuevas definiciones de lo que es la realidad, la naturaleza y el ser humano y, por ende, el bien y el mal. Atrás van quedando las nociones antiguas que privilegiaban la tierra y la humanidad por sobre otros astros y seres vivientes respectivamente (1).

Además, al mejorar las condiciones materiales, la salud misma de los hombres, mujeres y niños llegó a obtener un nivel más óptimo (2). Así muchos llegaron --y otros más llegarán-- a tener una vejez prolongada, aunque no siempre lúcida (duración contra calidad de vida) (3), de ahí el planteamiento de la posibilidad de tener una muerte digna, voluntaria y autónoma (suicidio racional) o médicamente piadosa (eutanasia, en griego “muerte buena”) que evite innecesario y prolongado sufrimiento. Lo mismo se llegó a aducir con respecto a aquellos incapacitados a tener una vida consciente –por muerte cerebral-- y a la vez condenados a tener una vida artificialmente vegetativa.

Sin embargo, nuevas fronteras se están abriendo y traspasando. Lo que hasta no hace mucho era parte de la ciencia-ficción, ya es una realidad: hay máquinas de la muerte (4), incluso manejadas por computadora (5) para que el mismo paciente que haya decidido dejar este mundo se auto-elimine. En este caso se hablaría de eutanasia activa pues el próximo a morir participa dinámicamente en su inminente muerte (también podría hacerlo dejando un testamento en vida donde especifique su deseo). En cambio, en la eutanasia pasiva el paciente no tiene conciencia de nada por eso no tiene decisión propia, ésta recae en sus familiares o en aquellos que lo cuidan. En ambas clases de eutanasia, la colaboración de los médicos, los consejeros éticos o religiosos y los abogados es necesaria en donde está práctica está legalizada, esto es, en ciertos países desarrollados (6).

En la eutanasia se deja de un lado la norma de evitar la muerte a toda costa, más bien lo que prima es evitar el dolor y el sufrimiento específicamente en las enfermedades prolongadas e incurables (7). En estas circunstancias la muerte se presenta como la mejor alternativa ante un sufrimiento prolongado e innecesario.

Como muchas otras actividades y prácticas --como el aborto, el matrimonio homosexual, la prostitución, el uso de drogas recreativas, etc.-- la eutanasia involucra juicios morales y legales ambivalentes o duales. ¿Qué queremos decir con esto? Simplemente que hay dos extremos en su apreciación: una de aceptación y respeto, y otro de rechazo y condena. Claro está, en los países industrializados occidentales la apertura es mayor que en los países en vías de desarrollo con una predominante cultura tradicional.

Por un lado, los que están en contra de la eutanasia la llaman asesinato --si un médico o un tercero es quien termina con la vida del paciente al desactivar los mecanismos que harán que su corazón y pulmones sigan funcionando-- o la denominan suicidio --si el paciente deja de continuar medicamentándose o si se inyecta o introduce una sustancia letal--. Lo más grave, dicen, es que este concepto y práctica de eutanasia se puede extender para aplicarse a los bebés o niños con deficiencias congénitas --como el conocido Síndrome de Down-- o a los ancianos con severas deficiencias mentales o físicas, infanticidio y gerontocidio respectivamente. ¿Quién sabe que luego se pueda extender a los vagos o a los muchachos abandonados y que viven en las calles?

Además, los que tienen una postura religiosa conservadora, valoran de forma negativa la eutanasia pues aducen que como Dios es el autor y creador de la vida y de todo lo existente, por tanto, sólo él tiene el derecho de decidir cuándo terminar con la vida de cualesquiera de sus criaturas. 

Por otro lado, los que están a favor de la eutanasia la califican de acto piadoso y humanitario: ¿no es acaso inhumano el sufrimiento prolongado e innecesario? El médico que la aplica, ¿no está evitando que su paciente siga sufriendo? El paciente que la pide, ¿no está haciendo uso de su libertad, un derecho fundamental e inalienable a todo ser humano? Libertad de pensamiento, creencia y acción. ¿No se evita también que los familiares y amigos cercanos sufran también? ¿Dios --de existir-- no nos ha dado libre albedrío? Y si hemos optado por dejar de sufrir innecesariamente, ¿por qué no aplicársenos la eutanasia? Ya que, si somos responsables de nuestra vida y actos, ¿por qué no serlo también de nuestra muerte?

Con todo, se hace necesario una adecuada y realista preparación para la muerte. Vivimos diaria y cotidianamente como si ella no existiera, como si no se nos fuera aparecer en cualquier momento, como si fuéramos inmortales, como si todo lo que hacemos fuera imprescindible, trascendente o eterno. Empero la epidemia del covid-19 nos ha hecho ver la cruda realidad.

Vamos camino a la muerte, venimos a este mundo sin nada, y nada nos llevaremos. Todo lo demás es sueño, ilusión. Pero mientras tengamos vida sigamos soñando, total no nos cuesta nada... solamente vivir y todo lo que ello implica, haciendo el bien o el mal en cada momento, en cada instante, haciendo de este mundo un mejor lugar, uno lindo, rico y agradable o uno peor, horrible, miserable y repulsivo con nuestros deseos y acciones, o peor viviendo sin hacer nada por mejorar nuestras vidas y, ni hablar, la de los demás y la de nuestro país.


Notas

(1) Gracias a los aportes de Copérnico y Galileo en astronomía y a los de Darwin y Freud en biología y psicología. Es la dinámica social la que empuja hacia nuevos patrones morales y legales a pesar de la fuerza de la tradición y la religión.

(2) Por cierto sobre todo en los países adelantados económica y tecnológicamente puesto que en los demás --en los llamados subdesarrollados, en vías de desarrollo, neo-coloniales, tercer o cuarto-mundistas, o del Hemisferio Sur-- la vida misma corre riesgo de existir: la mortalidad infantil es alta, sea por los bajísimos niveles nutricionales --léase hambre o falta de o mala alimentación--, por ignorancia o pobreza en la lucha contra enfermedades curables; el promedio de vida de los adultos es inferior o se parece al del de otras épocas; las muertes por guerras civiles o de invasión, son muchísimas.

(3) La fuente de la eterna juventud y la victoria sobre la muerte han sido buscadas desde siempre. Ahora hay algunas dietas, sustancias y drogas que son promocionadas como rejuvenecedoras, como la melatonina, la placenta humana, etc., además de la cirugía estética.

(4) El Dr. Jack Kevorkian (1928-2011), el controvertido médico estadounidense denunciado muchas veces por practicar la eutanasia –llamado por eso el Doctor Muerte--, creó una máquina que inyectaba veneno que los mismos pacientes activaban con botones y otra que suministraba monóxido de carbono a través de una máscara. Entre 1990 y 1998, ayudó a morir a unas 130 personas con enfermedades terminales cuando la eutanasia era ilegal en su país. En 1999 se le condenó a una pena de 10 a 25 años de cárcel por homicidio en segundo grado pero se le concedió el indulto por razones de salud y buen comportamiento en 2007. 

(5) En Australia ya existía una máquina así desde 1996 cuando una computadora ayudó a inyectar una sustancia letal a Bob Dent, un carpintero retirado de 66 años, quien padecía de cáncer a la próstata.

(6) La eutanasia es actualmente legal en Holanda, Bélgica y Luxemburgo, Canadá, Colombia y Nueva Zelanda, y parcialmente en Australia y los EEUU.

(7) Como la polimiositis que padeció nuestra compatriota, la psicóloga Ana Estrada, cuyos músculos voluntarios estaban inflamados y debilitados. Y ya que en el Perú el homicidio piadoso es delito, inició un proceso judicial para que se le aplique la eutanasia que terminó en un fallo favorable en el 2021 y confirmado por la corte suprema en el 2022. Profesionales del seguro de salud del país, Essalud, le inyectaron una sustancia letal el 21 de abril del 2024. Tenía 48 años de edad.

Otro caso en curso es el de la también peruana María Benito quien padece una  avanzada esclerosis lateral amiotrófica. Ella ha obtenido una orden judicial para que se le retire el respirador artificial cosa que aún no cumple Essalud.

Vemos pues que lograr la eutanasia en el Perú implica todo un proceso judicial tedioso. La alternativa sería modificar el código penal y hacer excepciones respecto al llamado delito de homicidio piadoso similarmente a como sucede ahora con el aborto que no es punible por causas terapéuticas.

martes, 11 de diciembre de 2018

Sobre los plagios en las tesis


Toda tesista universitario tiene que tener un asesor el cual idealmente debe ser un especialista en el tema, conocedor de la bibliografía relevante y haber leído la tesis para las correcciones y recomendaciones del caso.
Que una tesis contenga plagios, esté mal hecha y haya sido aprobada significa que el asesor del tesista e incluso el jurado no han cumplido su tarea, simplemente la han aprobado para salir del paso, lo cual demostraría que no les interesa hacer una labor académica seria. O peor, sería el colmo que un grupo de profesionales, magísteres o doctores sean sorprendidos por alguien que aún no lo sea.
Cualquier docente con ojo entrenado puede sospechar que tal o cual párrafo no ha sido producto de inspiración divina sino del “copia y pega”. En la actualidad hay programas computarizados especializados para detectar los plagios. Y, por supuesto, se puede usar cualquier buscador de Internet para saber si algún párrafo ha sido copiado de alguna fuente digital y pegado en el trabajo del tesista. 

Furia asesina


Como sabemos, la violencia es dañar a alguien o algo vivo o no. Hay diferentes tipos y grados de violencia: física o psicológica, política, económica, religiosa, ocasional o reiterativa, autoinflingida, accidental, etc.
Hay violencia en la naturaleza cuando los depredadores cazan, hieren, matan y se comen a sus víctimas, o cuando se producen terremotos, tsunamis, tornados, fuegos forestales, etc. que destruyen y hasta ocasionan muerte. Y, por supuesto, la hecha por las personas.
Sobre la violencia humana que termina en muerte podemos decir lo siguiente:
En primer lugar, todos somos capaces de violentarnos ante las agresiones, ocasionales o simultáneas, pero no todos reaccionamos desproporcional o hasta criminalmente, eso depende de nuestra personalidad y capacidad de resistencia y respuesta. 
En segundo lugar, para matar a otro ser humano, dentro o fuera del hogar, hay que dejarse llevar por la frustración, la codicia, la envidia y el odio. 
En las calles, hay delincuentes avezados, que por poco o mucho dinero, matan cobarde e inmisericordemente a sus desaventajadas víctimas innecesariamente o por mero placer sádico usualmente con alguna arma de fuego. En cambio, los militares, policías y guardias privados son entrenados para enfrentar al enemigo y eliminarlo solo cuando sea necesario sobre todo para proteger a posibles víctimas o en defensa propia.
En tercer lugar, para poder disparar contra otro ser humano hay que poseer un arma obtenida legal o ilegalmente. Para comprar un arma lícitamente se tiene que pasar exámenes psicológicos como los pasados por más de un homicida y al parecer son muy limitados e imperfectos. Y si algún delincuente quiere obtener un arma sin examen alguno le basta con comprarla en algún “mercado negro”.
En cuarto lugar, nuestro país, no solo está en pos de ser parte del llamado mundo desarrollado debido a su creciente Producto Bruto Interno, sino que con los terribles y reiterados asesinatos cometidos por ladrones y sicarios, Lima y Trujillo están subiendo puestos en el infame grupo de las ciudades latinoamericanas más peligrosas.
En quinto lugar, para detener estos ataques violentos contra la vida de los ciudadanos es necesario que el gobierno idee y ejecute un plan de prevención y respuesta incluso militarizado.
En sexto lugar, para que no se repitan estos luctuosos sucesos debemos organizarnos, levantarnos como sociedad para reclamar la acción preventiva y punitiva del Estado, buscar cambiar nuestra educación, etc. en pos de mejorar nuestra calidad de vida y luchar por tener una sociedad más justa y equitativa. 
Y en séptimo lugar, los medios masivos de comunicación tienen la gran oportunidad y responsabilidad de enseñar o no valores que promuevan el respeto y la dignidad y no lo contrario, que conlleva a la violencia, atraso y muerte. 
Sino buscamos resolver nuestros problemas, no saldremos de nuestra decadencia y estamos destinados a que más asesinatos de hombres, mujeres y niños se repitan.
(Actualizado 3.3.24).

Maltrato animal y violencia humana


Está muy claro que en la tradicional corrida de toros, el animal es herido por el picador, los banderilleros y el torero antes de que lo mate o intente hacerlo, pudiendo el matador quedar lesionado o muerto en el intento. 
Corridas alternativas, donde no se hiere ni mata al toro, ya existen en las islas Baleares (España), Texas y California (EEUU), Camargue (Francia) y Chacas (Áncash).
¿Hay una gran diferencia entre el disfrute del maltrato hacia los animales y el de la violencia contra nuestros semejantes que no pueden defenderse? La violencia no se detendrá con marchas y discursos, si los medios, las autoridades y la sociedad en general siguen rindiéndole culto a la muerte, al fomentar la discriminación injusticia, la desigualdad y el abuso así como la cosificación de las personas y la desvaloración de la vida.

martes, 31 de diciembre de 2013

Sobre la difamación


La difamación es según la RAE, la “acción y efecto de difamar”, esto es,  “desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama”.
Este fenómeno se puede ver desde diferentes ángulos: moral, psicológico y legal. El difamador se muestra a sí mismo como alguien que no valora a los demás—a quién denigra, al público al cual trasmite su difamación y, claro está, a sí mismo al realizar tal acción--, les comunica mentiras, tergiversaciones de la realidad con frustración, despecho, envidia, resentimiento y/u odio. Quien difama puede ser una persona de mucha o poca cultura, inteligencia e imaginación, con un gran o poco potencial o capacidad pero al difamar se puede mostrar como un digno autor de una conspiración delirante o de una novela cursi barata, proyectando en quien difama sus más bajas pasiones o manías (ambición desmedida de poder o dinero, lujuria inconsumada, mitomanía, etc.).
Ahora bien, el difamado puede optar por no responder o hacer caso a las bajezas de quien lo difamó subestimándolo, considerándolo un triste personaje, un pobre diablo, u optar por entablarle una demanda legal por posibles daños morales, psicológicos, laborales o aun económicos que le pudo acarrear las difamaciones. Es necesario enfrentar al difamador puesto que sus mentiras o medias verdades se propagan y pueden ser aceptadas por gente ingenua o que simplemente desconoce los hechos y las pruebas que desmienten categóricamente al infame denigrador.
Y así, recién cuando reciben una dura pena (que puede implicar el encierro carcelario) algunos difamadores se muestran arrepentidos. Otros castigos solo llegan a multas o prisión suspendida.
La difamación oral puede ser hecha en presencia de varias personas, en un lugar público, o divulgada por los medios de comunicación convencionales (radio, TV) o digitales, si es escrita puede ser anónima, con pseudónimo o no, a través de diarios, folletos, volantes, Internet o redes sociales.
Puede ser contra un rival político, un (ex) jefe, (ex) compañero(s) de trabajo, la ex pareja (cónyuge o no) o alguien que simplemente le pretendía pero que le rechazó. Incapaz de superar su frustración el difamador simplemente “patea el tablero” mostrándose infantil y engreído.
¿Se puede difamar instituciones y organizaciones? Sí, pero en este caso el que se le considere o no delito depende de la legislación de cada país. Por ejemplo, aun se castiga la difamación contra la religión (la blasfemia) en algunos países donde impera la teocracia.
¿Cómo prevenir las difamaciones? Es difícil eso ya que al ser producto de las bajas pasiones de quien las comete, no se sabe en qué momento o quiénes las producirán. Mas una vez realizadas ya se sabe la calidad de gente de quienes muchas veces se presentan disfrazados de corderos.
Lo que sí se puede hacer es hacer uso del pensamiento crítico para no aceptar cualquier cosa como verdad por más simpática que nos caiga la persona difamadora. Puesto que así como hay que dudar de seres o fenómenos de los cuáles no tenemos la prueba o la certeza que existan, tampoco tenemos la seguridad de que quienes se presentan con algo o mucho de carisma no tengan un trauma o un fracaso no superado, que en determinadas circunstancias puede aflorar.
Por desgracia, no todos han sido expuestos al pensamiento crítico o no se ejerce éste en todos los ámbitos de la vida. Y así como los buenos ejemplos son dignos de imitar, hay difamadorcillos que imitan caricaturescamente las injurias de los enanos morales a quienes consideran superiores a ellos, y que admiran o que los usan astutamente para que divulguen sus ataques.

sábado, 4 de mayo de 2013

El racismo en el Perú


Ya sea en la casa, el colegio, el transporte, etc. hay peruanos, chicos y grandes, hombres y mujeres,  que se expresan de sus congéneres de distinto color de piel llamándolos sea de forma insultante o agresiva: “Serrano, indio, chola, negro, zamba, chino, chuncho, blancona de m…, etc.” o también de forma “cariñosa” o diminutiva: “cholito”, “zambito”, “chinito”, “blanconcita”, etc.

Los peruanos se inician en el racismo en casa cuando sus padres les impiden a sus hijos juntarse con niños distintos a ellos o peor aún los mayores se refieren a tales menores despectiva y despreciativamente. Ya en el colegio los pequeños iniciados en el racismo por sus progenitores repiten lo aprendido. Luego lo hacen abierta o solapadamente en la universidad o instituto y después en el centro de trabajo.
La publicidad y la programación en los medios son racistas cuando nos presentan estereotipos raciales y estéticos, distintos al predominante en el Perú, como los más deseados a ser alcanzados. Peor aún en los concursos de belleza difícilmente ganará una chica con rasgos andinos--aunque una de facciones negroides ya ganó, pero su reinado fue efímero.
Nuestras reinas más bellas desde Gladys Zender a Cindy Mejía
¿No vemos todos los días en la televisión pública o privada presentadores de cierta predominancia racial? ¿Son mayoría las recepcionistas de facciones cobrizas en las instituciones estatales o empresas particulares? ¿No es acaso racismo el no promover una educación que incluya la lengua y la cultura autóctonas?  ¿No es racista no fomentar, ya desde la conquista española, una vida digna para la mayoría de los peruanos, especialmente los del interior del país?
Entonces si en verdad no deseamos ser un país racista, discriminador, privilegiador de unos y despreciativo de otros debemos empezar por cambiar nuestra educación, nuestros valores, lo que vemos y oímos en nuestros medios de comunicación, nuestro lenguaje, nuestra manera de relacionarnos los unos a los otros. Porque no solamente hay discriminación racial sino que además existe una de tipo social y económica donde ya no es solo el color de piel lo que es más importante: uno vale más cuanto más dinero tenga y cuentan más las recomendaciones de los conocidos que las propias capacidades.
Peor aún: es más grave que el racismo cuando se atenta contra la dignidad y los derechos humanos al explotar al prójimo haciéndole trabajar más de 8 horas diarias sin reconocerle las horas extras ni sus beneficios laborales, pagándole sueldos de hambre o demorar semanas y meses en hacerlo, no considerarlo un igual, un ser humano.

(Tomado de http://www.facebook.com/notes/manuel-abraham-paz-y-mi%C3%B1o/el-racismo-en-el-peru/637286496287290)

martes, 20 de octubre de 2009

Sobre el Aborto


El primer aborto por necesidad e ignorancia, el segundo por estupidez, 
el tercero por maldad.
Anónimo

El problema fundamental del aborto –la obstrucción del desarrollo o la eliminación del embrión o feto dentro del vientre materno– puede resumirse en que si su práctica adrede implica intrínseca o fácticamente el asesinar o no (1) a un ser humano o a una persona. Para ello es menester tener una concepción de lo que es la vida humana. Para algunos ella empieza justo en la concepción, en la unión del espermatozoide con el óvulo, para otros cuando el feto adquiere ciertas características humanas –cuando su sistema nervioso emite ondas cerebrales, por ejemplo–.
Pero así como una semilla no es una planta, o un huevo no es un pollo, un niño no es un adulto. Sin embargo, el óvulo fecundado tiene la capacidad de ser una mórula, ésta un embrión, éste un feto que podría nacer como bebé.

Diremos que quienes quieren realizarse un aborto de sean deshacerse del futuro ser por venir, por cuestiones netamente prácticas, ya que lo consideran un problema o una traba, sea para (poder) seguir estudiando o trabajando, para contraer matrimonio y sus respectivas responsabilidades más tarde, o simplemente para continuar «gozando» de la vida, divirtiéndose sin casarse por obligación. Esto es, no se quiere al nuevo ser, no se desea tenerlo y de ahí se plantea la libertad y el derecho de elección a ser madre o no. Pero esto dicho así, de una manera tan simple, implica otras cosas. Hay quienes sí quisieran que el embarazo continúe, tener el hijo y que les gustaría ser padres, pero se sienten muy inseguros por diversos problemas o carencias, sobre todo de índole económica o psicológica.

El aborto es simplemente una consecuencia de otras más: un embarazo no deseado, un compromiso emocional no querido, una responsabilidad que no se desea o puede asumir. Esto significa que se llega al embarazo y luego al aborto por haber tenido: a) relaciones sexuales de forma voluntaria y no haber usado anticonceptivos o usarlos no correctamente, o b) de manera involuntaria como producto de la fuerza y el abuso en una violación (2).

Ergo, se podría evitar el embarazo no deseado y por ende el aborto, en primer lugar, con una adecuada educación sexual realista y ética, dentro de la familia y en la escuela, que podría ayudar a prevenir embarazos no deseados en el futuro (pero una vez más, la pasión muchas veces domina la razón). Y para evitar los abusos sexuales, los padres deben proteger constantemente a las menores, nunca dejarlas con extraños, y aconsejar a las mayores (que ya saben de lo que se trata) a que sean cuidadosas con quienes se involucren.

Claro está, una sociedad educada, vital, moderna, equitativa y sincera –no ignorante, tanática, atrasada, pobre ni hipócrita– propiciará unas sanas y libres relaciones sexuales y no alentará, por un lado, la predominancia de la desigualdad, la miseria o el desempleo ni, por el otro, la aparición de violadores, degenerados, enfermos mentales o acomplejados, seres incapaces de iniciar o mantener una relación normal con una persona del sexo opuesto (aunque es inevitable que siempre haya algunos de los tales). 

Pero en países como el nuestro es obvio que muchas mujeres abortan empujadas por problemas económicos (en los industrializados, la vida de las madres, los hijos, la familia, de los seres humanos en general –e incluso la de especies en peligro– está protegida y asegurada, pero igual se puede abortar legalmente). Y no solamente las solteras o las estudiantes, sino también las casadas y con otros hijos buscarán el aborto como una medida desesperada ante sus limitaciones económicas. Son estas últimas las que han comprobado lo difícil y dura que es la tarea de traer un niño a este mundo a pesar de tener un marido a su lado. En un medio donde el nivel de vida es caro y donde a la vez los salarios y sueldos «decentes» escasean, mucha gente es empujada a vivir en la miseria y, por ende, a no disfrutar de una vida sana y normal.

En nuestra opinión, en sociedades como la nuestra donde el aborto es ilegal, éste es visto, por un lado, como el asesinato de un ser indefenso, o, por otro lado, como un «anticonceptivo» o «método de planificación familiar» drástico que conlleva toda una carga negativa y es la mujer quien la recibe sobre todo (el cigote, la mórula o el feto no es consciente de eso). Por ello, es indispensable y urgente una extensa y muy bien informada educación sexual para así llevar una adecuada y realista planificación familiar.

Pero desgraciadamente, la Iglesia Católica, la religión predominante en Iberoamérica, condena el uso de los métodos preventivos «artificiales» químicos o físicos pues intervienen en el uso natural del sexo «creado por Dios» para «la reproducción en amor» del género humano. Sin embargo, en la realidad:

• muchos son católicos por tradición más que por convicción (y así no siguen los preceptos papales);

• no siempre se tiene sexo y amor a la vez; y

• en la vida humana usamos mucho los artificios (3).

Conclusiones

Entonces podemos concluir que el sexo:

• es un tipo de reproducción por medio del cual se preservan las especies vivientes sean de tipo uni o pluricelular.

• mientras más compleja sea la especie más sofisticada será la manera de apareamiento.

• en el ser humano es variadísima su expresión justamente porque su conducta es mínimamente instintiva y máximamente aprendida.

• es por sí mismo tanto para hombres como mujeres una fuente de mero placer físico y psicológico pero también displacer cuando se le involucra con otras esferas de la vida.

• en los varones y las féminas puede aumentar o descender la intensidad del deseo que provoca dependiendo de las circunstancias –estímulos, edad, tabúes, costumbres, etc.–.

Notas

(1) Hablamos así pues en lo que se refiere a lo legal es relativo. Por ejemplo, en casi toda Europa, Canadá, EE.UU., Guyana, Uruguay y Argentina no es un delito abortar sea por enfermedad o por no desear al hijo o hija por venir y en Paraguay, Venezuela, Guatemala, el Perú y Costa Rica sí (salvo que la salud o la vida de la madre esté en riesgo).

(2) Y claro el aborto al ser delito en países como el nuestro se tiene que practicar furtiva y subrepticiamente, no pocas veces en malas condiciones y con ayuda poco profesional, sobre todo en aquellas mujeres que no tienen mucho respaldo económico.

(3) Incluso el Papa Juan Pablo II, cuando fue baleado, fue tratado con fármacos y se sometió a cirugía. Quizá en el presente siglo las mentes y las cosas cambien y la política eclesial acepte los métodos anticonceptivos no naturales, el sacerdocio femenino y los sacerdotes casados, en beneficio de sus seguidores.

La Iglesia debe adaptarse a la realidad pues, a pesar las actuales prohibiciones muchos católicos usan anticonceptivos artificiales, hay curas con mujer e hijos y se sabe de monjas que han dicho la misa y aun administrado sacramentos en lugares donde no había sacerdotes. En 1996, el papá Juan Pablo II reconoció la teoría de la evolución oficial y directamente. De esa forma, una vez más, respeta los descubrimientos de la ciencia al final de cuentas –al menos en ese aspecto–, cosa que no hacía en el pasado si iba contra sus dogmas, como es bastante conocido.


(Publicado originalmente en: Paz y Miño, Manuel Abraham: Cómo disfrutar mejor el sexo, el amor y el matrimonio. Lima: AERPFA, 1998).